La mente, el músculo olvidado (parte II)

En la primera parte de este artículo hablamos de la importancia del entrenamiento también de la mente cuando un deportista quiere dar el salto de la práctica deportiva a la competición. En esta segunda parte del artículo te explicamos cómo hacerlo

Cómo preparar nuestra mente para la competición

Hay un artículo de Dante Nieri, reconocido orientador deportivo, que habla de los cuatro factores más importantes a tener en cuenta a la hora de prepararnos mentalmente para la competición y que a mí personalmente me ayudó y me ayuda bastante a hacer frente a la preparación de una competición.

En primer lugar, debemos tener consolidada una buena autoestima, si no, cada derrota será interpretada como algo muy doloroso que dañará nuestro ego y que nos generará rabia, frustración e incluso abandono.

Una persona con una buena autoestima sabe lo que vale, conoce sus defectos y se acepta tal y como es, sin que esto signifique que no trate de superarlos. En los años que llevo dedicado a la competición, he conocido a gente que ante una derrota sienten que no valen nada en ningún aspecto de su vida. Sienten que han decepcionado a todos los que le apoyaban y a sí mismos. La autoestima nos debe de enseñar a equilibrar las cosas y verlas desde su justa medida. Lo que está claro es que nuestros valores como persona nunca se pueden ver alterados por un resultado deportivo.

La confianza es vital para cualquier deportista, un deportista que no confíe en sí mismo, nunca podrá mostrar su verdadero potencial. La confianza que tengamos en nosotros mismos será determinante en nuestro resultado deportivo, esta capacidad debemos de tenerla desarrollada de tal manera que no sólo tengamos confianza en nosotros mismos, sino que podamos mantenerla o incluso recuperarla en el caso de que la competición no esté saliendo como nosotros queremos.

Bajo mi punto de vista, no hay mayor manera de subir nuestra autoconfianza que con un triunfo. Pero no necesariamente tiene que ser un triunfo en una competición, sino en el día a día. A mí me encanta ponerme pequeñas metas como hacer dos repeticiones de sentadilla con el 90% de mi RM o superar una sesión de entreno demoledora cumpliendo con los objetivos o incluso conseguir no saltarme la dieta durante 7 días (esta es la que nunca consigo). Trazo pequeñas metas para tener pequeños triunfos cada día.

Tenemos que tener gran capacidad de perseverancia en el deporte de competición que nos haga soportar las duras sesiones de entrenamiento, las cosas de las que nos vamos a privar, las derrotas que tendremos que sufrir hasta llegar a la cima o la incertidumbre de si lograremos el objetivo o no. Lo que es cierto es que, a lo más alto, sólo llegan los mentalmente más preparados. Personas que no dan nada por perdido hasta el último momento vaya como vaya la competición a pesar de la fatiga, el cansancio o cualquier circunstancia que tengamos en contra como el clima, los árbitros….

El cuarto punto a tratar cuando nos preparamos mentalmente es la diversión. Empezamos a practicar un deporte porque nos divierte, pero con el paso del tiempo esta diversión empieza a desaparecer con las competiciones, porque empezamos a caer en un ritmo tan trepidante y una competitividad tan alta que ya no sabemos ni por qué lo hacemos. Simplemente lo hacemos. Un deportista de éxito no debe olvidar nunca esto, es más, se puede llegar a disfrutar más de las situaciones más difíciles y complicadas. Tenemos que pensar que estas situaciones son las que acabarán sacando lo mejor de nosotros. Bajo mi punto de vista, un deportista que no disfrute plenamente con lo que hace, no durará mucho en la competición.

Este pasado mes de febrero, tuve la gran suerte de batir un record mundial de sentadilla donde realicé 1000 repeticiones de sentadilla con 60kg de peso durante 4 horas y 15 minutos ininterrumpidamente.

Esta fue sin lugar a dudas la prueba más dura que he realizado en mi vida y era uno de los momentos donde podría valorar si mi mente estaba bien entrenada o no. Imaginaros una mente mal preparada sabiendo que llevas 300 repeticiones, que tu cuerpo apenas responde y que aun te quedan 700 más. Os puedo asegurar que se me pasó por la cabeza abandonar como unas 10 veces, pero llegó un momento en el que aprendí a separar mi cuerpo de mi mente y fue esto lo que me llevó a la victoria. Mi cuerpo quería parar, pero mi mente le obligaba a seguir. Cuando hice la repetición número 1000 mi mente desconectó y recuerdo caer al suelo desplomado, exhausto, agotado, pero victorioso porque mi cabeza se había impuesto a mi cuerpo.

Dar importancia al entrenamiento de la mente no sólo nos puede ayudar en el deporte, sino en cualquier aspecto de nuestra vida. Dedica tiempo a trabajarla y a educarla y te sorprenderá de manera muy positiva.

David Segorbe
Deportista, Campeón de Europa, Campeón del Mundo absoluto y Record mundial de Powerlifting
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